Energía para el músculo

Los músculos tienen una serie de compromisos a la hora de gestionar la energía que necesitan. Ya sea en forma de glucosa, ya sea por los ácidos grasos o  ya sea por el óxigeno, la energía para el musculo se forma gracías a la vascularización. Esta se produce, irrigando las fibras musculares por una red muy nutrida de capilares sanguíneos.  Nuestra sangre lleva a los músculos la energía, y además, se generan una serie de residuos (ácido láctico o dióxido de carbono), formando todo ello el rompecabeza de la energía para el músculo.

El volúmen de nutrientes que necesitan los músculos se incrementa con el ejercicio, siendo la sangre la encargada de enviarlos a los músculos y el proceso de adaptación al esfuerzo cambiante. Las arteriolas -un tipo de arteria- son las responsables del envio a los músculos.  Cuando hacemos ejercicio, estas se dilatan pudiendose ser el flujo sanguineo que pasa por nuestros músculos de 20 veces más que cuando estamos en resposo. Habréis escuchado que entre la comida y el ejercicio debemos dejar un intervalo de al  menos 3 horas, ya que el aparato digestivo deja de obtener sangre en favor de los músculos. Tambíen es importante que antes del esfuerzo hayamos comido alimentos fáciles de digerir, no obligando a la sangre a repartirse entre el apartado digestivo y los músculos.

energía para el músculo

Dependiendo del esfuerzo, la intensidad de contraccción de los músculos varía. En los ejercicios suaves, hay un tiempo de contracción y otro de relajación, permitiendo el intercambio de gases y nutrientes entre los capilares y los músculos.  En deportes como la marcha, el ciclismo, etc, esa  alternancia entre contracción y relajación, autoriza a los capilares a ejercer su función de nutrición. Todo lo contrario, ocurre en el trabajo potente, donde la presión por la contracción de la fibra muscular es superior a la presión de la sangre, impidiendo que la sangre siga circulando durante la contracción. En este caso los músculos no tienen el oxígeno necesario para la combustión de los ácidos grasos o la glucosa, activando el modo anaeróbico de la respiración, consumiendo menos glucosa e incrementándose el ácido láctico.

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En conclusión la energía para el músculo depende de los siguientes factores:

a) Glucosa, ácidos grasos y oxígeno

b) Cantidad de sangre que puede llegar a los músculos através de las arterias.

c) Gestión de la respiración.

e) Tiempo de separación entre la última comida y el ejercicio.

Os dejo este video – muy clarito- para saber como funcionan las arterias de nuestro cuerpo

 Podéis dejar vuestras dudas y comentarios…  🙂        os responderemos lo antes posible

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