Gino Bartali

Gino Bartali es un héroe más allá del Ciclismo

Me ha llamado  la atención este ciclista más que por sus hazañas, por su calidad humana. ¿Como es posible que haya mantenido oculto este secreto….?    😯

Como amante y practicante del ciclismo, sé lo que es este deporte. En este sentido, siempre he dicho que los ciclistas están hechos de otra pasta, pero además, en el caso de Gino Bartali el tema va más allá…

No voy a centrarme en su biografía,  ni en  el hecho de que ganó 3 giros y 2 tours, sino en lo que más me ha impactado: que  este señor participó durante la Segunda Guerra Mundial en una red que consiguió salvar a 800 judíos italianos de ser deportados a campos de concentración en Alemania, cosa  que se descubrió después de su muerte.

 Y así,  con la excusa de que entrenaba, llevaba los papeles de un lado a otro. Era imposible sospechar por aquel entonces que uno de los grandes mitos del deporte italiano la estaba haciendo la jugada Hitler.

Lo que nadie suponía es que en aquellos años difíciles, Bartali (uno de los símbolos del Partido Nacional Fascista), era de hecho  uno de los personajes claves de una organización dedicada a salvar la vida de los judíos italianos a los que los alemanes iban a enviar a sus hornos crematorios. A pesar de que la guerra interrumpió el calendario ciclista, Gino Bartali seguía entrenando por las carreteras de la Toscana. Nadie podía suponer  que debajo de su sillín o en el cuadro de la bici, transportaba documentos y pasaportes destinados a los judíos que  andaban escondidos  en algunos de los monasterios italianos.

Gino Bartali
Esta foto es un símbolo en Italia: tenéis que ver el vídeo de abajo para entenderlo

Gino Bartali no despertó  sospechas pese a que no había competición  y resultaba raro  ver a alguien entrenándose en aquel ambiente. Corría con ropa en la que se podía ver su nombre, lo que le permitía hacer kilómetros recibiendo los saludos efusivos de los soldados italianos, para los que era un auténtico ídolo. Era el perfecto correo .

En los monasterios y conventos de la red organizada por Giorgio Nissim -con el apoyo de varios arzobispos- elaboraban  pasaportes destinados a salvar la vida de cientos de judíos, documentos que Bartali transportaba jugándose el tipo  en aquellos viajes por las carreteras que conocía a la perfección. Entre 1943 y 1944 el corredor toscano, el beato Bartali, se dedicó a esa misión sin que nadie le delatase. Terminó la guerra y como a mi gusta decir (todo sirve)..,. porque aquellos entrenamientos kilométricos aún le valieron para su carrera deportiva, ya que con 32 años gano el  Giro 46 y en 1948 el Tour. Con 34 años, fue capaz de ganar en el Tour de Francia en una demostración colosal en la montaña, imponiéndose nada menos que en siete etapas de aquella edición.

Bartali se retiró  a Florencia -su tierra- y durante cincuenta años no dijo nada de su esfuerzo  para ayudar a los judíos italianos. Durante décadas sobrevoló sobre él la etiqueta de haber sido el corredor de los fascistas. No le importó. Murió en el año 2000. El mundo  descubrió su grandeza en 2003, cuando los hijos de Giorgio Nissim (el organizador de la red) encontraron un viejo diario de su padre donde se  detallaba la manera en que funcionó la red clandestina dedicada a conseguir documentos que salvasen la vida de los judíos.

Allí, en aquellos documentos, se explicaban minuciosamente los “entrenamientos” que hacía Bartali, los kilómetros que hacía, los documentos que llevaba escondidos en su bicicleta y, sobre todo, lo abnegado de su dedicación a la causa. Los Nissin relataron lo que su padre escribió y entonces empezó a entenderse tanto entrenamiento en una época en la que era difícil ver a un ciclista encima de una bicicleta en  una carretera italiana. Italia descubrió a uno de sus grandes héroes. Los Nissin también contaron el dato más importante que escondía el diario de su padre: 800 judíos evitaron el viaje a algún campo de concentración de los alemanes gracias a las piernas de Gino Bartali.

Esta actitud discreta, queda clara y contundentemente manifestada en las palabras de su hijo Andrea Bartali: “Mi padre era un católico ferviente. Casi nunca nos habló de lo que hizo durante la guerra. Decía tan sólo que ‘en la vida, esas cosas se hacen y basta’”.

Este documental de la vida de Gino Bartali no tiene desperdicio os recomendamos que lo veías tranquilamente   🙂

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